Pastor Juan Banks: De pollino común y corriente a un prominente ministro del evangelio..!

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Guanare/Especial Domingo Arango.-

El 28 de mayo de 1979, transcurría de manera normal en medio del bullicio porteño; no obstante, la carabobeña y pujante ciudad de Puerto Cabello, se convertiría en la cuna de uno de los más brillantes hijos del predicador Jaime Banks Puertas.

La pastora y misionera Olfa Rodríguez de Banks, se convierte por enésima vez en madre, recibiendo los cuidados propios para un parto feliz, en un hospital privado de la citada ciudad, justo cuando su amado esposo y su valiente Equipo “Cristo Sana” se encuentran en pleno desarrollo con la Cruzada “Cristo Sana”, con el fin de establecer la Obra “Luz del Mundo” en esa localidad.

Una vida de  milagros y dádivas

El advenimiento de la pequeña criatura, se produce acompañado de una serie de milagros y dádivas, habidas cuentas que la incipiente Obra “Luz del Mundo” apenas estaba naciendo, carentes de grandes recursos financieros y dependiendo solo de la provisión divina.

Sin embargo, la encomiable actitud de fe del Pastor Jaime Banks Puertas, lo hace procurar las mejores atenciones y cuidados para su parturienta esposa, es así como recurre a los servicios de una clínica privada.

Cuando el médico tratante, supo que el predicador que estremecía la ciudad cada noche produciendo una gran movilización de lugareños, tendría un hijo ahí, colmado de entusiasmo y devoción, exoneró   sus honorarios profesionales, ejemplo seguido por administrador del centro médico.

“He oído los mensajes del Pastor Puertas, me gustan los coros que cantan en la cruzada, así  que lo que corresponde por mis honorarios, no los voy a cobrar, es mi aporte!”, comentaba el obstetra.

El diligente y altruista galeno, condujo al pastor hasta la oficina de administración y ahí contó al administrador quién era el Pastor Puertas, quién era la mujer que estaba en trabajo de parto, que se trataba del Capitán Puertas, el predicador. El administrador le dice, “bueno, doctor cuánto le está cobrando usted?, al conocer la respuesta, éste dice convincentemente eufórico, “bueno, yo tampoco le voy a cobrar nada! La Clínica da ese aporte, lo único que les voy a pedir es una buena oración, oren por esta clínica”.

Todo esto, fue la antesala del nacimiento del hoy reconocido Pastor Juan Banks Rodríguez y de ahí en adelante, se inicia un interminable ciclo de testimonios de fe que denota la provisión divina y del que hoy, todos los que le conocen, son testigos.

Primeros pasos

El férreo trabajo misionero en la evangelización, para establecer la Obra en Venezuela había culminado y ahora, el emprendedor predicador y su valiente e inseparable Equipo “Cristo Sana”, se preparaban para emprender la épica Gira Suramericana para fundar la Obra en los países del Sur de América.

Justamente, en la reunión final de despedida, en la víspera del maratónico viaje, el Pastor Puertas, como principal ductor de esta iniciativa única en su clase, dice, “mis amados hermanos, la orden que Dios nos da es que todos los niños de pecho, que aún no caminan, se van para la conquista de Suramérica; pero, todos los niños que ya caminan, se quedan en Venezuela, con las hermanas que atienden en la escuelita Cristo Sana”.

No bien había concluido esas palabras el otrora Capitán de la aviación venezolana, cuando el entonces diminuto Juan Banks, se levanta de súbito y no solo camina sino que salió corriendo, a lo que su sorprendido progenitor exclama, “Juan, te embromaste, no puedes ir a Suramérica, te quedas aquí en Venezuela!”.

Todo esto significó que pasaría un largo tiempo para que él volviera a ver a sus padres. A sus casi cinco años, el pequeño tuvo un breve reencuentro con sus padres, ellos estuvieron ocupados en la fundación de la Obra en cada uno de los países de América del Sur.

Hoy, él no recuerda para nada esos primeros cuatro años de su vida y en su imaginación solo acomete la idea de una sentimental madre que deja a su último hijo de apenas un año, en una época donde las comunicaciones eran extremadamente difíciles, no existía internet ni los avances de la telecomunicación actual.

“Por eso, para mí, mi madre es una heroína y mi padre es un héroe, hicieron todo eso por amor a las almas y a esta gran conquista de establecimiento de esta Obra”, señala al tiempo que dice que no recuerda ese momento de encuentro en el que él ya tenía cuatro años y medio.

“Sé que mi papá hizo un rápido recorrido por Venezuela, para despedirse y partir de inmediato a Centroamérica, Europa e Israel. Eso le tomó cuatro años, cuando mi padre regresa de este viaje, ahí si recuerdo el encuentro con mi papá y mi mamá”, dice al evocar esos días de su infancia.

Comenta esto, con un notable brillo en los ojos, mientras indica que su madre retornó antes que su padre porque había tenido a su hermano Samuel en Honduras y en  España tuvo a Ruth, ellos fueron a recibirlos en Caracas y fue muy emocionante conocer a sus nuevos hermanitos y prácticamente, conocer a la autora de sus días.

Del mismo modo, relata que a lo sumo tendría los casi diez años cuando legalmente vino a conocer a su padre, éste regresaba de Israel y su primer regalo fue una bicicleta, que le colmó de alegría porque nunca había tenido nada grande ni tanto cariño paternal, muy a pesar de las atenciones, cuidados y cariños que sus benefactores le prodigaban en ausencia de sus padres, recordando entre ellos de manera especial a la Hermana Petra Martínez, Juan Luquez y su esposa Carmita, Levis Marchán, Zulay de Yusti, Mary de Rengifo, entre otros.

En esa etapa de aprendizaje, innata en él, desbordó esa pasión y anhelo de conocer a su padre, lo vio, lo analizó, aprendió a amarle, a respetarle y reconocerlo como un gran siervo de Dios, tomándolo como ejemplo y hoy, a su decir, comprende lo que se siente como padre el tener que dejar el calor del hogar y a los hijos, para poder ir a cumplir con los compromisos que la Obra requiere.

Siembra prominente

A su consideración, él y sus hermanos hicieron una valiosa siembra, entregando a sus padres para que fundara la Obra en todo el mundo de habla hispana e incluso en Israel, USA, Inglaterra e India, “esa siembra que hicimos como hijos, entregando a nuestro padre y madre, no fue un tiempo perdido, nos sentimos honrados y bendecidos”, al tiempo que sale al frente de aquellos que criticaron fustigándolos diciendo de que habían abandonado a sus hijos y que su final no sería el mejor.

Con el tiempo aprendió no prestar oídos a las críticas y murmuraciones, atendiendo al consejo de un siervo de Dios que le dijo: “Pastor Juan, no le prestes oído a las cosas que dice el diablo y a las  críticas de la gente; préstale tu oído a lo que dice Dios, porque cuando dejamos de oír lo que dice Dios, nos frenamos”, puntualiza.

Apunta que de su padre aprendió aquel adagio popular que reza: “Cuando la caravana pasa, los perros ladran”, porque desde muy chico fue objeto de críticas por esas cosas incomprensibles de la gente que no entendía que era un niño común y corriente, que cuando adolescente cometía travesuras normales en cualquier muchacho, decían, “y eso que es hijo de pastor, y eso que es hijo de Puertas”.

De ese modo, recuerda de su infancia y con añoranza los ricos y diferentes dulces, además de la infaltable jalea de mangos,  que su madre preparaba y lo enviaba a él y a sus hermanos a venderlos en las calles de los barrios aledaños, con una bandejita.

“Una vez, nos topamos con un pastor, yo iba con mis hermanos Esdras y David, cuando nos llamó me alegré mucho pensando que nos iba a comprar; pero al contrario, nos recriminó severamente diciendo, pero bueno, que es esto, ustedes no tienen necesidad de estar vendiendo estas cosas por las calles, eso da vergüenza”.

Desalentado, le cuenta a su madre el incidente a lo que su progenitora, con el carisma y la alegría de entonces le dijo entre risas, “hijo, no se preocupe, nosotros lo estamos haciendo para Dios, para la Ofrenda Misionera, sigan adelante!”.

Joven de grandes retos

De esta manera, Juan Banks nos comparte su vida, que denota toda la naturaleza humana, dejando ver sus miedos de la infancia y cómo logra con el tiempo y el amor de familia superar los severos ataques de críticas y frustraciones, sobreponiéndose a ello sus virtudes que le caracterizan, marcados por sus sueños y anhelos que fijan metas, convirtiéndolo en un joven de grandes retos.

La vida de este joven, le ha llevado asumir grandes compromisos y retos, más allá del ministerio pastoral. Como joven emprendedor ha acometido inmensas empresas como lo es la construcción de la majestuosa e imponente Casa Pastoral de la Misión N° 5 de la Obra “Luz del Mundo” de Guanare, con  tres niveles y 20 confortables habitaciones.

Cuando Guanare, no era la mejor plaza para grandes eventos, se atrevió organizar grandes conciertos con artistas, adoradores, salmistas  y agrupaciones de connotación internacional, alcanzando el éxito muy a pesar de las pesimistas palabras de algunos desalentadores. Resalta de manera especial, los temores vencidos en la última gira realizada en Colombia, diciendo que a los miedos definitivamente hay que dejarlos de lado.

Tiene como virtud, no desmayar, cuando emprende un proyecto no descansa hasta no terminar y ver los resultados, donde se involucra le da con todos los recursos, como lo ha demostrado en su responsabilidad como Jefe de Operaciones de las multitudinarias concentraciones de su padre, el Pastor Juan Banks, no se da por vencido y eso lo ha llevado hablar lleno de convicción ante altos dignatarios de los pueblos por donde va.

Sueños

Entre sus más anhelados sueños está el prominente futuro de la Obra, con multitudes que colapsen los más grandes estadios de Venezuela, América Latina y el mundo.

“No me veo haciendo otro trabajo que no sea este! Sueño con seguir viendo estadios colapsados. Sueño con ver a mis hijos servir a Dios, como a la Miriam que le está sirviendo a Dios en el canto; como Gabrielito que está sirviendo como Pastor Adjunto y predicador en una congregación y mi hijita Sharón, mi hija mayor, que siga enseñando danzas como lo hace”.

“Sueño con mi padre, que no sea vaya todavía, porque tiene mucho que dar todavía y con mi madre, cantando  ´Mi Pedrito´ y con mi esposa como una gran dinamita. Sueño con  una Venezuela libre de colas y que volveremos  a ser un país de abundancia y prosperidad”, comenta lleno de esperanza y fe.

Duro proceso

Con un arrojo de gallardía, admite que en un pasado reciente le tocó afrontar una situación un tanto difícil en el ámbito ministerial y familiar, que lo define como un proceso duro que a pesar de ese desnivel espiritual, lo condujo a ser un mejor pastor, un mejor esposo y un mejor padre.

Con humildad manifiesta declara, “como dice la Biblia, en Juan 4:4, era necesario que el Señor pasara por Samaria, ese proceso me enseñó a cuidarme más, a ser mejor y a no andar solo; ahora veo las cosas desde otro punto de vista en todos los sentidos y hoy gracias a Dios, después de 8 años, he aprendido que yo necesitaba pasar por ese proceso”.

Pese a su experiencia adquirida desde temprana edad, argumenta que le falta mucho por aprender en relación al área pastoral, por lo que está siempre en incesante búsqueda de aprendizaje para obtener una mayor preparación y así ejercer su ministerio de la mejor manera, porque a su decir, una Iglesia que está en crecimiento así lo exige.

Esposo, pastor y padre

Banks, define su vida como esposo, pastor y padre de  familia de buen talante, relacionándose de manera óptima con sus cinco hijos.

Hoy, a sus 37 años, lleva una vida armoniosa con su esposa la pastora Kenia Adames, con quien se casó a sus 19 años de edad. Comentando que esos 18 años de relación matrimonial ha sido de fortalecimiento mutuo, procurando dar lo mejor de sí cuando está con ellos, mientras viaje procura llamar diariamente las veces que sea necesario.

El día comienza para este flamante pastor a más tardar a las 5:00 am, e inicia todo un ínterin de actividades múltiples, posterior a su devocional que regularmente lo hace en el Altar Familiar junto a su padre, y así transcurre su diario vivir hasta no menos de las 11:00 pm.

Numerosos hermanos

Al término, recuerda con cariño a cada uno de sus numerosos hermanos, y comienza por nombrar a Sarai, la última; Ruth, Samuel, José, Jael, David, Esdras, Jonathán, Maher, Milagros, Jacqueline, Dennis Ruth, Trina, Yolanda Judith, y otros dos varones que ya están en el cielo, con quienes mantiene una hermandad unida basados en el respeto y el amor.

Cuando ocasionalmente, coinciden en familia o en las giras se reúnen y comparten sus vivencias, “eso es muy bonito y aprovecho, para hacer un llamado para que las familias se unan cada vez más, a tolerarse y respetarse, porque ahí habita Dios y eso trae mucha paz”.

Al mismo tiempo recuerda no tener jamás celos entre sus hermanos y se alegra que cada uno surja y prospere como, “un Samuel, encargado del canal de TV; un José como diseñador; David, es un productor de TV y acompaña a mi papá en sus viajes;  Ruth, en el área administrativa; Dennys Ruth, encargada en Colombia de los viajes a Israel; Yolanda Judith, como pastora en Estados Unidos; Maher, un gran apoyo en la Obra y en la Iglesia Maranatha”.

Suspira profundamente y continua diciendo para finalizar, “ Saraí, con su negocio de Cono Pizzas; Esdras, mi amigo, hermano mayor y profeta de Dios; Jonathán, ayudando a mi papá en los viajes a Israel desde Dinamarca; Jackelyn, en el área jurídica; Trina como una excelente médica y mi hermanita Milagros, un gran apoyo cuando mi papa está en Israel, todos hemos sido instruidos por un excelente padre de 17 hijos”.

Fecha de publicación: 15 de octubre de 2016

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