Mi enfoque 390 desde Jerusalem. Con David Mandel

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En este número:

·  ¿Quiénes son los terroristas liberados?

·  El trueque de prisioneros y la desproporción

·  La alegría de Hamás

·  Misoginia en Mea Shearim

 

¿Quiénes son los terroristas liberados?

Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, recibió a 133 de los terroristas liberados, con las siguientes palabras: "Ustedes son combatientes por la libertad, guerreros santos que luchan por Dios y por la patria".

 

A continuación una breve reseña de algunos de estos guerreros santos:

 

Ahlam Tamimi fue condenada a 16 sentencias de cadena perpetua por haber planeado y dirigido el atentado del suicida bomba de la pizzería Sbarro, en Jerusalén, el 8 de setiembre, 2001. Murieron 15 civiles, entre ellos varios niños, y 130 personas fueron heridas, algunos de ellos tullidos por vida. Cuando le mencionaron a Tamimi que en el ataque murieron varios niños su reacción fue sonreír. Será deportada a Jordania, su país natal.

 

Mawaz Abu Sharach y Majdir Amor fueron sentenciados a 17 penas perpetuas por haber fabricado una bomba y enviado al suicida bomba que mató a 17 israelíes, la mayoría colegiales, y herido a 53, en Haifa, el 5 de marzo del, 2003. Los dos terroristas fueron entrevistados hace unos años por el Canal 4 de Gran Bretaña, en un programa llamado, "En el interior de la mente de un suicida bomba", y declararon, "Nos soltarán pronto y volveremos a hacer lo mismo porque tenemos que matar mas judíos".

 

Walid Anajas planeó el atentado contra el Café Moment de Jerusalén  en el año 2002. Murieron 12 civiles y 54 fueron heridos.

Abd al-Aziz Salaha participó en el linchamiento de dos reservistas israelíes que por error entraron a Ramallah en el año 2001. Después de matar a golpes a uno de los israelíes, en la estación de policía de Ramallah, Salaha se asomó a la ventana y enseñó sus manos ensangrentadas a la muchedumbre, en una foto que fue el símbolo de la Intifada.

 

Nasser Yatalma planeó el atentado del infame ataque de la noche del Seder de Pesaj en el Hotel Park de Natania, en el cual murieron 30 civiles y 140 fueron heridos.

 

Musab Hashlemon fue sentenciado a 17 penas perpetuas por haber enviado dos suicidas bombas a Beersheba, que causaron la muerte de 16 personas.

 

Chris al-Bandak, el único cristiano miembro del grupo terrorista Tanzim. Fue responsable de varios ataques de balas a israelíes, en los cuales mató a dos e hirió a un tercero.

 

Ibrahim Jundiya recibió 12 sentencias de pena perpetua por enviar un suicida bomba a un ómnibus en Jerusalén en el año 2002. Once pasajeros murieron.

 

Fadi Muhammad al-Jabaa fue sentenciado a 18 penas perpetuas por haber planeado el atentado del suicida bomba que mató a 17 pasajeros en un ómnibus en Haifa en el año 2003.

 

Mazen Muhammad Faqha planeó el atentado del suicida bomba en un ómnibus en Safed, en el año 2002, donde nueve pasajeros murieron y 40 fueron heridos.

 

Hisham Ibrahim Hijaz  fue condenado por un ataque de bala en el año 2003 en el cual mató a un israelí e hirió a dos.

 

Amir Jabar Sharif Sawalma fue arrestado en el año 2003 por preparar bombas para suicidas bombas y enviar tres de ellos a realizar atentados en los cuales murieron varios israelíes.

 

Ahmed Mustafa al-Najarparticipó en ataques de balas en los cuales seis israelíes fueron asesinados.

 

Mustafa Muslimani el 31 de diciembre del año 2000 disparó una ráfaga de balas al vehículo donde viajaba Binyamin Kahane, su esposa Talia y sus cinco hijos. Los padres murieron y los niños fueron heridos.

 

Jabril Ismail colocó una bomba en un edificio de departamentos en Modiin que hirió de gravedad a uno de los residentes. En el año 2001 envió un suicida bomba a Neveh Yamín. En el atentando murieron dos adolescentes israelíes y cuatro fueron heridos.

Ismail Musa Bahit en 1993 fue arrestado, juzgado y condenado por asesinar seis palestinos, que, según él, cooperaban con Israel. También asesinó a un civil israelí y trató de matar a otros cuatro palestinos.

 

Amina Mona, en enero del año 2001,  a través del Internet se hizo pasar por una turista americana llamada Sally, para conseguir que un adolescente de 16 años de edad, Ofir Rahum, viniese a Jerusalén, insinuándole que tendrían relaciones sexuales. Lo llevó en un auto a un paraje solitario cercano a Ramallah donde esperaban dos palestinos que sacaron del auto a Ofir y lo asesinaron, disparándole a quemarropa. Durante su estadía en la prisión israelí se distinguió por su crueldad y prepotencia hacia sus compañeras de cárcel a las que quemaba con cera ardiente cuando no aceptaban sus órdenes. Por temor a la venganza no aceptó que la deporten a Gaza sino que prefirió quedarse en Egipto.

 

 

El trueque de prisioneros y la desproporción

¿Puede alguien, por un momento, imaginar que Estados Unidos libere a mil presos de Al Qaida que tiene en la base de Guantánamo a cambio de un soldado americano secuestrado? ¿O que los rusos entreguen mil presos chechenios a cambio de un soldado ruso?

 

Sinceramente, creo que el único país del mundo capaz de hacer tal trueque, (que, dependiendo del punto de vista, se puede calificar de "error fatal" o de "maravilloso gesto de humanidad y solidaridad"), es Israel.

 

La noticia ha aparecido en la primera página de muchos periódicos internacionales, pero ninguno de ellos, que yo sepa, comenta la "desproporción". Si se tratase de una reacción de Israel, (cualquier reacción), provocada, digamos, por cohetes disparados por palestinos a blancos civiles israelíes o por un asesinato masivo realizado por un suicida bomba enviado por Hamás, no habría problema. El comentario automático, pavloviano, invariable, es poner el grito en el cielo y exclamar: ¡Desproporcional! (Es un hecho interesante que ninguno de los que condenan a Israel por su "reacción desproporcional" se toma la molestia de sugerir cual sería una reacción israelí proporcionada y aceptable. En el caso de cohetes a poblaciones civiles israelíes, ¿sería, tal vez, disparar cohetes a blancos civiles palestinos? ¿O, si el atentado fue realizado por un suicida bomba, quizás Israel también debería enviar a un suicida a un mercado, restaurante o vehículo público en Gaza, para que explote allí su bomba y mate indiscriminadamente a cuantos pueda, incluyendo mujeres, ancianos y niños? Uno no puede evitar llegar a la conclusión de que cualquier reacción de Israel, sea cual fuese, será considerada desproporcionada por los comentaristas).

 

Respecto al trueque de un soldado israelí secuestrado―mantenido en un lugar secreto durante más de cinco años, sin comunicación con su familia ni visitas de la Cruz Roja―por 1027 árabes, juzgados y condenados a prisión por crímenes terroristas―quienes, durante su estadía en prisión gozaron de visitas de sus familiares, inspecciones periódicas de la Cruz Roja, y hasta estudios universitarios por correspondencia, merece realmente el adjetivo de desproporcional. ¿Por qué, entonces, ningún comentarista, columnista, editorialista de medios de comunicación internacionales utiliza en este caso esa palabra que, por regla general, es indispensable en cualquier artículo sobre Israel?

 

La explicación, me parece, está en el hecho de que el uso de la palabra desproporcional en este caso, implicaría, por un lado, expresar una crítica al lado palestino, y, por otro lado, reconocer que Israel es capaz de realizar un gesto humano y solidario. Ambos, la crítica a los palestinos y la apreciación de un gesto israelí, violarían todos los principios, (aunque más apropiado sería reemplazar "principios" por "prejuicios" y "parcialidades"), de los comentaristas.

 

 En inglés hay una frase que dice, "If you can not say something nice, don't say anything at all", (Si no puedes decir algo simpático, es preferible que no digas nada). Los comentaristas, cuando se trata de Israel, siguen esa enseñanza, pero la han modificado ligeramente: Si no puedes criticar o condenar a Israel, es preferible que no digas nada.

 

 

La alegría de Hamás

El intercambio de 1027 terroristas por un soldado israelí causó gran júbilo tanto en Israel como en Gaza y otras regiones palestinas. La reacción es similar pero hay ciertas diferencias. En Israel, al igual que en los territorios palestinos, aparecieron cartelones mencionando a Gilad Shalit. En Israel los cartelones dicen "Bienvenido Gilad Shalit". En los territorios palestinos dicen "Queremos un nuevo Gilad Shalit".

 

Los dirigentes de Hamás no sólo están felices por el retorno de sus miembros que se reincorporan a sus filas, sino que tienen causas adicionales para su alegría:

 

·        Han demostrado que el asesinato, el secuestro, la extorsión y el terror son mucho más efectivos para conseguir los objetivos palestinos que sentarse a una mesa para negociar la paz.

·        Ya saben ahora exactamente "donde le apreta el zapato" a Israel, y no dudarán en secuestrar nuevamente a soldados israelíes o a civiles para poder imponer sus demandas.

·        Les será mucho más fácil conseguir nuevos reclutas ya que les pueden garantizar que, si caen prisioneros, serán liberados en poco tiempo.

·        La popularidad de Hamás ha aumentado notablemente entre los palestinos mientras que la de Fatah, cuyo jefe es Mahmoud Abbas, ha bajado. Si hoy se realizasen elecciones en la Autoridad Palestina, Hamás conseguiría una gran mayoría.

·        Hamás tiene hoy importantes aliados, la Hermandad Musulmana, principal fuerza política en Egipto, y Turquía, que los apoya incondicionalmente.

 

Misoginia en Mea Shearim

Se pide a las mujeres visitantes que se vistan con modestia cuando entren a nuestra vecindad  (Carteles colocados en todas las entradas a Mea Shearim).

 

Las tres religiones abrahámicas, judaísmo, cristianismo e Islam, tienen en común una tradición misógina. El apóstol Pablo escribió que la mujer debe ser sumisa, y que está prohibido que ejerza autoridad sobre el hombre, (1 Timoteo 2:11-12). El Corán declara que la menstruación es una enfermedad, (Surah 2:222). La Torah dice que una mujer que está menstruando es considerada impura durante siete días, todo lo que ella toque queda impuro, y cualquiera que la toque también queda impuro, (Levítico 15:19-30). En el catolicismo las mujeres no pueden ser sacerdotes, obispos, cardinales y, mucho menos, papas. En el judaísmo tradicional las mujeres no se toman en cuenta cuando se necesitan 10 personas para el quórum del rezo, y en la sinagoga se deben sentar detrás de una mejitza o en un lugar separado.

 

En Israel la población secular ha superado esa milenaria discriminación. Golda Meir fue Primer Ministro, y hoy mujeres son jefes de dos importantes partidos políticos, Kadima y Laborista. Pero la tradición misógina continúa entre los ultra religiosos.  

 

En celebraciones, matrimonios o bar mitzvas, mujeres y hombres, aún si son miembros de la misma familia, se sientan en lugares separados. En las playas y piscinas frecuentadas por los ultra ortodoxos hay diferentes horas para hombres y mujeres. En Jerusalén los ultra ortodoxos exigieron de la empresa pública de transporte que en las líneas de ómnibus que pasan por sus barrios las filas de adelante sean solo para hombres, y las de atrás sólo para mujeres. La empresa inicialmente aceptó esa política discriminatoria pero las protestas fueron tantas que tuvo que dar marcha atrás. En los súper mercados y bodegas en algunos barrios ultra ortodoxos hombres y mujeres hacen colas separadas para pagar. En Komemiyut, un pueblo ultra ortodoxo en el Negev, niños y niñas tienen horarios distintos para jugar en los parques públicos. En una clínica dental, subsidiada por la secta Habad, en un barrio religioso de Jerusalén hombres y mujeres tienen turnos en días diferentes.

 

Donde más prima la obsesión anti-femenina es en Mea Shearim, un barrio ultra ortodoxo de Jerusalén, en el cual la vida de sus pobladores gira unicamente alrededor de rezos y estudios de los libros sagrados. Sus tradiciones incluyen la vestimenta, abrigos negros para los hombres (invierno y verano), mangas largas para las mujeres con gruesas medias negras. Los hombres tienen barbas y payes. Las mujeres casadas deben ir con la cabeza cubierta, sea con un pañuelo en la cabeza o con una peluca.

 

Hace algunas semanas los habitantes del barrio decidieron poner separaciones en la calle principal de Mea Shearim durante la festividad de Sucot para que las mujeres caminen en un lado y los hombres en otro, evitando así que los sexos se mezclen. La Corte Suprema ordenó a la policía que remueva las barreras de separación en las calles públicas.

 

Es cierto que los ultra-ortodoxos aún no han llegado al extremo de emular a los islámicos fanáticos que obligan a las mujeres a usar nikabs (velos que tapan la cara) y burkas (vestimenta que tapa completamente el cuerpo), pero, al paso que están yendo….

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