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Viernes, 24 de Marzo de 2017 13:59

Mi Enfoque #634 (31) Marzo 24 2017

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Respecto a los asentamientos

Cientos de palestinos protestan contra Mahmoud Abbas

¿Podría aplicarse a Palestina un status similar al de Puerto Rico?

Egipto, Iraq, Siria, Argelia, ¿Dónde están vuestros judíos?

No hay peor antisemita que un judío antisemita

Invitación a la Primera Feria del Libro En Español en Jerusalén

Un capítulo del libro que estoy escribiendo

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Respecto a los asentamientos

Mi Enfoque #634. Marzo 24, 2017 por David Mandel    Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

Recibí una nota que dice lo siguiente:

 

No puedes negar que los asentamientos dificultan la paz. No olvidemos que los colonos también agreden a la población en Cisjordania. Hace poco murió una familia quemada por colonos. ¿No crees que seguir trayendo colonos a la Cisjordania ocupada solo trae más problemas?

 

Es cierto que una familia palestina murió quemada. Los criminales han sido arrestados por la justicia israelí y están siendo juzgados. Es un caso similar al de cinco miembros de la familia Fogel, incluyendo padres y niños que, en el año 2011, fueron masacrados a cuchillazos en sus propias camas por palestinos. También es un caso similar al de una madre, Dafna Meir, que fue asesinada en su casa por un adolescente palestino a la vista de sus hijos. El muchacho, después de asesinar, regresó a su casa y se sentó a ver televisión.

 

Lamentablemente, psicópatas existen en todas las naciones. La gran diferencia es que Israel no nombra calles ni plazas con el nombre de asesinos, y no les paga mensualmente dinero mientras están en prisión. Ese no es el caso con la Autoridad Palestina (y también otros países árabes donde matar judíos de cualquier edad es considerado un acto heroico, como sucedió con el soldado jordano que mató a siete niñas israelíes) que glorifica a los asesinos y los publicita como ejemplos a seguir.

 

El conflicto israelí-palestino tiene dos características:

 

a)      A pesar del diminuto tamaño del territorio disputado (5,655 kilómetros2) y del relativo pequeño numero de personas involucradas en ambos lados, despierta un interés apasionado en gente a las cuales otros conflictos (que los hay en el mundo y no pocos) en territorios mucho mas grandes y donde la población es mucho mayor, les deja indiferente.

 

b)      Es un conflicto acerca del cual gente con escaso conocimiento de la geografía de la región y menos aún de su historia antigua y contemporánea, no tiene inconveniente en expresar firmes convicciones. Por ejemplo, pocos saben que la Cisjordania fue dividida en tres áreas por el Acuerdo de Oslo: el área C, donde viven 150,000 palestinos y 400,000 israelíes, y las áreas A y B donde viven cerca de tres millones de palestinos y no hay "colonos". Tampoco saben que la Autoridad Palestina tiene presidente, parlamento, fuerzas de orden y embajadas en mas de cien países.

 

Respecto a que los asentamientos constituyen un obstáculo para la paz, es preferible dejar a un lado opiniones que no tienen fundamento y basarnos en la experiencia de hechos históricos sucedidos hace pocos años:

 

·        En el Sinai, después de la Guerra de Seis Días, Israel creó 8 asentamientos (Dikla, Holit, Netiv HaAsara, Sufa, Talmei Yosef, Dahab, Neviot y Ofira) y una ciudad,  Yamit. Los asentamientos no fueron obstáculo para la paz ya que, cuando Israel firmo con Egipto, desmantelo los asentamientos y Yamit y trajo a todos los israelíes de regreso. (Hoy, lamentablemente, la península del Sinai es un centro de terroristas afiliados al ISIS que han asesinado a numerosos soldados egipcios y disparado cohetes a Israel).

 

·        En agosto del año 2005 Israel retiró unilateralmente 8,000 israelíes de Gaza y desmanteló los 21 asentamientos. El resultado: la población palestina de Gaza vive hoy bajo el régimen fanático y dictatorial de Hamás cuyo interés no es el bienestar de sus ciudadanos sino la destrucción del Estado de Israel, invirtiendo en cohetes y túneles el dinero destinado para hospitales y escuelas. (No es muy sabido que judíos vivieron cientos de años en Gaza hasta el año 1929 cuando los ingleses, debido a los disturbios árabes, los evacuaron. Algunos de los asentamientos fueron construidos en terrenos que habían sido de judíos).

 

El día que real y sinceramente los palestinos estén dispuestos a hacer la paz, y se llegue a un acuerdo acerca de las fronteras finales, y posiblemente intercambio de territorios, ningún asentamiento israelí será considerado obstáculo para la paz.

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Cientos de palestinos protestan contra Mahmoud Abbas

Mi Enfoque #634. Marzo 24, 2017 por David Mandel    Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

Hace algunos días tuvo lugar una de las mas grandes demostraciones de protesta de los palestinos. No protestaron contra el hecho de que Abbas no negocia la paz con Israel, sino todo lo contrario. Protestaron contra la cooperación de seguridad que existe entre Israel y la Autoridad Palestina, cuyo objeto es combatir el terrorismo y evitar que Hamás, utilizando violencia, asuma el poder en la Cisjordania como lo hizo en el año 2007 en Gaza. Exigieron anular los acuerdos de Oslo y pidieron la renuncia de Abbas, llamándolo "cobarde" y "agente de los americanos".

 

La Autoridad Palestina dedicó todos sus esfuerzos durante las últimas décadas a incitar el odio contra Israel y los judíos. La campaña ha sido un éxito y sus frutos que son expresados en acuchillamientos y atropellos deliberados con vehículos.

 

La gran mayoría de los palestinos no quiere paz con Israel sino la destrucción de Israel, no quiere cooperación con Israel sino lucha armada contra Israel. Una reciente encuesta publicada en Ramallah reveló que dos terceras partes de los palestinos quieren que Abbas renuncie, y, si hubiese elecciones libres, Hamás asumiría el poder.

 

Arafat, cuando regresó de Camp David sin haber aceptado las propuestas de Clinton y Barak, explicó que si hubiese aceptado sus días estarían contados. En el caso de Abbas, si algún día, aceptase hacer la paz con Israel, sus minutos estarían contados.

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¿Podría aplicarse a Palestina un status similar al de Puerto Rico?

Mi Enfoque #634. Marzo 24, 2017 por David Mandel    Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

Puerto Rico, oficialmente llamado Estado Libre Asociado de Puerto Rico, es una isla que perteneció a España hasta el año 1898 cuando Estados Unidos derrotó a España en una guerra, y España le cedió la isla. Su idioma mayoritario es el castellano, su cultura es hispanoamericana, y su principal religión es la católica.

 

Es un territorio no incorporado estadounidense con estatus de autogobierno. Esto significa que pertenece a Estados Unidos pero no forma parte de ellos. Los puertorriqueños tienen ciudadanía estadounidense pero no pueden votar en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Su representante en el Congreso tiene derecho a voz pero no a voto.

 

Todo lo relacionado a la moneda, la defensa, las relaciones exteriores cae bajo la jurisdicción del gobierno federal.

 

Puerto Rico tiene su propia constitución y sus ciudadanos son los que eligen a su gobernador. Tienen una Asamblea Legislativa compuesta del Senado y de la Cámara de Representantes, y Poder Judicial compuesto de tres instancias. Tienen autonomía fiscal y el derecho de cobrar impuestos legales. Tienen sus propios partidos políticos.

 

El modelo de Puerto Rico no es el ideal 100% ya que todo puertorriqueño que se muda a uno de los Estados de Estados Unidos recibe el derecho de votar en las elecciones presidenciales. Si esto se aplicase al caso de Israel y Palestina, constituiría un suicidio demográfico para el Estado judío.

 

Con algo de imaginación y mucho de buena voluntad es posible encontrar una solución que no sea el de Estado único o el de dos Estados.

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Egipto, Irak, Siria, Argelia, ¿Dónde están vuestros judíos?

Mi Enfoque #634. Marzo 24, 2017 por David Mandel    Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

Esa es la pregunta que Hillel Neuer, un joven descendiente espiritual de Don Quijote, abogado internacional, diplomático, escritor, hizo en el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, a los representantes de Egipto, Irak, Siria y Argelia que estaban acusando a Israel de apartheid.

 

En Argelia vivían 140,000 judíos. En Egipto vivían 75,000 judíos. En Siria vivían decenas de miles de judíos. En Irak vivían 135,000 judíos. Egipto, Irak, Siria, Argelia, ¿Dónde están vuestros judíos? En Israel hoy viven más de un millón y medio de árabes. ¿Dónde está el apartheid?

 

Hillel Neuer es el Director Ejecutivo de UN Watch, una ONG que lucha contra el odio virulento y prejuicio obsesivo anti-israelí que reina en el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La intervención mencionada arriba la realizó durante la sesión del Comité de Derechos Humanos donde presentaron un informe escrito por Richard Falk para la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de las Naciones Unidas. El informe, por primera vez en la historia de las Naciones Unidas culpaba oficialmente a Israel de ser un régimen de apartheid, que oprime y domina al pueblo palestino.

 

La Comisión Económica y Social para Asia Occidental, cuyas oficinas están en Beirut, esta compuesta de 18 países árabes (Bahrain, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Mauritania, Marruecos, Omán, Palestina, Qatar, Arabia Saudita, Sudan, Siria. Túnez, Emiratos Árabes Unidos y Yemen) a ninguno de los cuales se le puede acusar de sentir simpatía hacia Israel. La Secretaria Ejecutiva es Rima Khalaf, que anteriormente tuvo altas posiciones ministeriales en el gobierno jordano, apoya al movimiento BDS que delegitimiza a Israel, y ha comparado al Estado judío con las más terribles dictaduras del Siglo 20.

 

El reporte fue inmediatamente condenado por Israel y por Estados Unidos. El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, lo rechazó por haber sido publicado sin autorización y por no expresar su sentir. La Sra. Khalaf se sintió personalmente ofendida y presentó su renuncia al puesto que ocupaba desde el año 2010.

 

La Sra. Hanan Ashrawi del Comité Ejecutivo de la OLP criticó al Secretario General de las Naciones Unidas "por sucumbir al chantaje político y dejarse intimidar".

 

Mahmoud Abbas, el Presidente de la Autoridad Palestina, telefoneó a la Sra. Khalaf, la felicitó por su coraje y por su apoyo al pueblo palestino, y le confirió la más alta condecoración palestina, la Medalla de Honor Palestino. El hecho de honrar a la responsable de un reporte calumnioso no es el camino ideal para llegar a una paz con Israel que debe estar basada en el respeto mutuo.

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No hay peor antisemita que un judío antisemita

Mi Enfoque #634. Marzo 24, 2017 por David Mandel    Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

El autor del reporte anti-israelí emitido por la Comisión Económica y Social para Asia Occidental, es Richard Falk, profesor retirado de Princeton, de padres judíos y fanático enemigo de Israel. Anteriormente desempeñó el puesto de Enviado Especial de los Derechos Humanos en Palestina, hasta que se vio obligado a renunciar por haberse descubierto que anteriormente había estado a pago de los palestinos.

 

En el año 2011 publicó en su página de Internet una caricatura de un perro con la cabeza cubierta por una kipá judía, comiendo huesos humanos. En el año 2012 acusó a la comunidad judía de los Estados Unidos de ser responsable por la confiscación de tierras palestinas. En el año 2013 justificó el atentado de la maratón de Boston como "resistencia a la dominación mundial de los Estados Unidos." Responsabilizó a Israel de incitar a los Estados Unidos a hacer guerra en Irak y Afganistán.

 

Si Falk hubiese vivido en la Edad Media habría sido uno de los apóstatas judíos que convencieron a la Iglesia Católica a quemar el Talmud y a convertir a los judíos por la fuerza. Como hoy la religión ha perdido mucha de la importancia que tuvo en el pasado, el apostata judío tiene que buscar otras formas para dar expresión a su odio extremo, intransigente y fanático. La creación del estado de Israel proporcionó a los apóstatas un excelente pretexto para expresar su repulsa a sus ex-correligionarios. Gente como el lingüista Noam Chomsky; el profesor Norman Finkelstein; el historiador Tony Judt; el activista Adam Shapiro, fundador de la organización Movimiento Internacional de Solidaridad; el financista George Soros, todos ellos nacidos en hogares judíos, expresan su antisemitismo en la forma que hoy es aceptable, condenando a Israel y negando a los judíos el derecho a la auto determinación nacional que si reconocen en todas las otras naciones del mundo.

 

El apóstata, profundamente avergonzado en lo más íntimo de su ser, de su origen judío, se ve a si mismo como una persona con valores universales, y quiere que también el mundo lo considere así. Por eso, cuando el cristianismo era el valor universal de la sociedad, el judío que quería dejar de ser miembro de la "tribu" se convertía a dicha religión. Hoy ya no es necesario convertirse, pero el apóstata continúa con su obsesión de demostrar al mundo que él no es "un judío malo".

 

Para conseguir su objetivo, no tiene escrúpulos en atacar y denigrar los valores de sus ex-hermanos. Al contrario, necesita hacerlo, ya que sólo así, cree el apóstata, el mundo se dará cuenta de que él, aunque es de origen judío, no se identifica, ni debe ser identificado, con una nación que durante siglos, por cualquier motivo o pretexto, ha sido odiada y despreciada.

 

Lo único que me queda para terminar este artículo es despedirme del distinguido profesor de Princeton:

 

¡Richard Falk, falk you!

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Invitación a la Primera Feria del Libro en español en Jerusalén el lunes 27 de marzo de 4 pm a 9 pm

Mi Enfoque #634. Marzo 24, 2017 por David Mandel    Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

Una noticia que sin duda será interesante para todo aquel que aprecia leer libros en español es la siguiente: se llevará a cabo la PRIMERA FERIA DEL LIBRO Y EL ARTE por iniciativa de los señores Silvia y Julio Ginerman, y con el auspicio de la Municipalidad de Jerusalén.

 

La fecha y las horas son las siguientes:

LUNES 27 DE MARZO desde las 4 pm hasta las 9 pm.

 

La dirección es

SALA ARMONÍA, CALLE HILLEL 27, JERUSALÉN.

 

Estarán presentes en la feria escritores hispano-latinoamericanos residentes en Israel que presentarán sus libros.

 

Me es muy grato informar que he sido invitado a participar. Estaré allí presentando a mis libros que firmaré con dedicatoria personal a quienes deseen comprarlos:

En la Corte del Rey Herodes (Memorias de Nicolás)

Personajes de la Biblia

La Madre de Goliat y otros relatos que no encontrarás en la Biblia

4 libros en un solo volumen (incluye Memorias de Cabrejos y tres más)

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Un capítulo del libro que estoy escribiendo

Mi Enfoque #634. Marzo 24, 2017 por David Mandel    Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

Estoy escribiendo un libro cuyo título provisional es Relatos de la historia del pueblo judío, comenzando con Abraham y terminando con el siglo 21. Aquí va uno de los capítulos. Me gustaría recibir comentarios y sugerencias al respecto.

 

Mi maestro, mi mentor, mi amigo:

Jeremías de Anatot

 (Siglo 7 AEC)

 

Recuerdo el día que conocí a Jeremías como si hubiese sido ayer. Una mañana de invierno, durante el  décimo tercer año del reinado del rey Josías, fui a rezar al Templo. Había nevado durante la noche, algo que muy rara vez sucede en Jerusalén, y el suelo estaba cubierto de nieve. En el patio del Templo, cerca de la entrada, vi un joven muy delgado, de barba rala y cabello desgreñado. Vestía una túnica de lino de cuello abierto sin mangas que no lo defendía contra el frío. Sólo verlo me hizo tiritar a pesar de que yo llevaba una gruesa manta de lana con capucha encima de mi túnica. El joven estaba parado sobre un cajón de madera que probablemente había traído con él. Lo rodeaba un grupo de gente que reía a carcajadas.

 

Presumí por las risas que el joven era uno de esos comediantes callejeros que divertían al público y luego pedían algunas monedas. Me acerqué para escucharlo.

 

—Dios está horrorizado por la idolatría y los pecados del pueblo. Las consecuencias serán terribles. Dios castigará a Jerusalén con un desastre—escuché que decía el joven.

 

La gente a su alrededor reaccionó con más risas. Desafiante, el joven continuó condenando al pueblo, con voz aún más alta que retumbaba en todo el patio. Un sacerdote que estaba parado cerca al Santo Santuario vino corriendo. Era Pashjur ben Imer, uno de los principales sacerdotes del Templo.

 

— ¿Quién es usted? ¿Quién le ha dado permiso para hablar en este santo recinto?—preguntó Pashjur enojado.

 

—Me llamó Jeremías ben Hilkía. Desciendo de Abiatar, el sacerdote que sirvió al rey David pero que fue exilado a Anatot, un pueblo cercano a Jerusalén, por el rey Salomón. Desde entonces mi familia vive en Anatot, y allí nací yo. Respecto a quien me ha dado permiso para hablar, nadie me lo ha dado y tampoco necesito permiso porque es Dios quien me ha enviado y es Dios quien me ha dicho lo que debo decir—contestó el joven.

 

— ¡Guardias! Azoten a este hombre por su insolencia y enciérrenlo en una de las celdas del Templo—ordenó Pashjur. —Eso le enseñará a no considerarse un enviado de Dios. Mañana, a primera hora, tráiganlo a mi presencia.

 

Los guardias azotaron al joven en el patio del Templo ante la vista de todos nosotros. Jeremías permaneció silencioso sin dar muestras de dolor cuando fue azotado y no resistió cuando lo llevaron a una celda.

 

La curiosidad por saber lo que le pasaría al joven me impulsó a ir temprano al Templo a la habitación donde Pashjur recibía al público. Unos minutos después de mi llegada los guardias trajeron al joven. Su ropa estaba ensangrentada y tenía las manos amarradas.

 

—Espero que hayas aprendido tu lección y que no volverás a pretender que Dios te habla. Esta vez te dejaré ir, pero, si vuelves a hacer lo mismo, oréeme que no seré tan comprensivo ni tan bondadoso contigo como lo soy hoy—le dijo Pashjur.

 

Yo, si hubiese sido Jeremías, habría agradecido profusamente al sacerdote y le habría asegurado que nunca más lo volvería a hacer. Pero no fue esa la reacción del joven. Durante unos minutos miró con serenidad al sacerdote, y luego le habló en voz clara y calmada.

 

—Tú dices que tu nombre es Pashjur pero Dios te llama Magor-Missabib [Terror a tu alrededor] porque serás un terror para ti y tus amigos. Ellos morirán por la espada y tú serás testigo. Yehudá será entregadas al rey de Babilonia y el los llevará cautivos a Babilonia y los matará con la espada. Toda la riqueza de esta ciudad y los tesoros del rey serán tomados por los enemigos y llevados a Babilonia. Y tú, Pashjur, y toda tu familia, serán llevados al cautiverio en Babilonia. Allí morirás y allí te enterrarán junto con tus amigos a quienes has profetizado mentiras.

 

Pashjur lo miró horrorizado y por unos minutos no pudo contestar. Cuando se recobró habló a los guardias.

 

—Este hombre está loco. Desamárrenlo y que se vaya inmediatamente. No quiero verlo más—gritó Pashjur.

 

Los guardias desamarraron a Jeremías y lo acompañaron hasta la entrada del Templo. Yo los seguí a corta distancia. Cuando los guardias regresaron a sus puestos me acerqué a Jeremías.

 

—Me llamo Baruj ben Neriyah. Soy un escriba. Permíteme preguntarte ¿ya has desayunado?

 

Me miró con tristeza y me contestó en voz muy baja.

 

—Son ya tres días que no como.

 

—Ven conmigo. Y si no tienes donde quedarte me será grato que te alojes en mi casa—le ofrecí.

 

Jeremías aceptó agradecido.

 

Ese día, después de desayunar, hablamos durante varias horas. Ambos teníamos en común que no estábamos casados. En mi caso se debía a que aún no había encontrado la mujer a la que podría amar (hoy que soy ya anciano, lamento decir que nunca la encontré).

 

—Yo no me he casado, Baruj, ni me casaré nunca. Todo mi tiempo y todo mi ser están dedicados a la misión que Dios me ha encomendado: advertir al pueblo que sería castigados por su idolatría y por sus pecadas con una terrible catástrofe nacional—me explicó Jeremías. 

 

—Cuéntame como te escogió Dios—le pedí deseoso de conocer su historia.

 

—Un día Dios me habló. "Antes de que nacieras ya te había nombrado profeta para las naciones." Yo le respondí "Señor, mi Dios, soy muy joven y no sé hablar". Dios me contestó "No digas que eres muy joven. Irás donde yo te envíe y dirás lo que yo te ordene. No le temas a nadie porque yo estoy contigo." Luego, el Señor extendió la mano y, tocándome la boca, me dijo "He puesto en tu boca mis palabras. Dime, ¿que ves?" me preguntó. "Veo una olla que hierve y se derrama desde el norte", contesté. Entonces, Dios me dijo "Desde el norte se derramará la calamidad sobre todos los habitantes del país. Ve y diles todo lo que yo te ordene".

 

—Espera un momento, voy a traer un pergamino y tinta. Quiero escribir todo lo que Dios te dice y tus prédicas. Tú me las dictarás—le dije.

 

Desde ese día yo acompañé a Jeremías a todos los lugares donde él predicaba. Yo copiaba en el pergamino todo lo que él decía. Me entristece recordar pero generalmente el único que lo escuchaba con seriedad e interés era yo. El resto de la gente se reía o lo abucheaban.

 

El rey Josías reinó durante 31 años y, cuando falleció fue sucedido por su hijo Yehoyakim. Unos días después de la coronación del nuevo rey, Jeremías y yo fuimos al Templo. Jeremías, como siempre, llevó con él el cajón de madera sobre el cual se subía para predicar.

 

— ¡Escuchen la palabra del Señor! El pueblo de Yehudá será castigado con una catástrofe por su idolatría y sus pecados—declaró Jeremías.

 

Una multitud se apiñó alrededor de él, pero, en esta ocasión, en vez de reír y bromear, la gente se enfureció y amenazó con matarlo. Un importante funcionario del palacio, Ajikam ben Shafán, escuchó el alboroto y se acercó para averiguar que estaba pasando.

 

— ¿Qué ocurre aquí?—preguntó Ajikam.

 

—Este individuo merece morir por haber profetizado contra la ciudad—respondió un sacerdote.

 

—Yo conozco a  Jeremías desde hace muchos años. Puedo asegurarles que él no tiene ninguna mala intención respecto a la ciudad. De todos modos, para evitar futuros problemas, desde hoy prohibiré a Jeremías que venga al Templo—dictaminó Ajikam.

 

Los sacerdotes no estuvieron satisfechos con la prohibición de visitar el Templo que Ajikam impuso a Jeremías. La consideraron una pena demasiado leve. Callaron porque no les era posible discutir con el que era el consejero más prestigioso e influyente en la corte del rey.

 

Un profeta, Urías ben Shemayah, profetizaba, al igual que Jeremías, que Dios había condenado Jerusalén a ser destruida. El rey Yehoyakim, enfurecido, decidió matarlo. Urías, para salvar su vida, huyó a Egipto. El rey envió un grupo de sus oficiales a Egipto con orden de capturar a Urías y retornarlo a Jerusalén. El profeta fue capturado y traído a presencia del rey, quien lo mató personalmente con su espada. Jeremías se salvó de correr una suerte igual gracias a la protección de Ajikam.

 

Debido a que le estaba prohibido ir al Templo Jeremías me dictó sus profecías que yo escribí en un pergamino.

 

—Me han prohibido ir al Templo—me dijo un día. —Quiero que tú vayas y leas el pergamino en voz alta para que quien te escuche se arrepienta de sus pecados. No te olvides de llevar contigo el cajón, para que te pares encima de él y la gente te pueda ver y escuchar mejor.

 

Fui al Templo, puse el cajón en el suelo del patio y me subí sobre él. Empecé a leer el pergamino y la gente se acercó a escucharme. Una de las personas presentes me habló.

 

—Me llamo Micah ben Gemaria. Soy funcionario de la corte. Bájese de ese cajón y venga conmigo—me ordenó.

 

Micah me llevó al palacio, a un salón donde estaban sentados varios funcionarios de la corte.

 

—Siéntese, y lea en voz alta el pergamino. Desde el principio por favor—me pidió Micah.

 

Hice lo que me ordenaron. Leí el pergamino donde había escrito las profecías que me había dictado Jeremías. Incluía una crítica amarga contra el rey por haber construido un lujoso palacio en vez de usar el dinero para ayudar a los pobres. Noté que los funcionarios cuchicheaban entre ellos.

 

— ¿Es usted el autor de lo que acaba de leer?—me preguntó uno de los funcionarios.

 

—No, señor. Lo que he leído son profecías de Jeremías que el profeta me dictó—contesté.

 

—Lo que usted nos ha leído es muy grave, y hasta podría ser considerado traición. Hemos decidido llevar el pergamino al rey para que lo lea y tome las medidas que considere necesarias—dijo Micah.

 

—Baruj, le voy a dar un consejo que espero le salve la vida. Todos sabemos como reaccionará el rey. Si usted y Jeremías aprecian sus vidas, escóndanse de inmediato en algún lugar donde el rey no los pueda encontrar—me dijo otro de los funcionarios.

 

Salí apresurado del palacio y corrí a buscar a Jeremías para informarle que debíamos escondernos. Mientras tanto, según nos contó tiempo después nuestro protector Ajikam, los funcionarios entregaron el rollo de pergamino al rey. Yehoyakim estaba sentado en su trono y al lado tenía un brasero prendido porque era un frío día de invierno. El rey leyó el pergamino, y, conforme avanzaba en su lectura, cortaba el pedazo que ya había leído y lo echaba al fuego. Cuando terminó de leer y quemar el rollo, no hizo ningún comentario. Se limitó a dar órdenes a tres oficiales para que nos busquen y arresten. Cuando nos enteramos que el rey había quemado el rollo de pergamino, Jeremías me volvió a dictar sus antiguas profecías y añadió algunas nuevas, aún más pesimistas que las anteriores.

 

El rey Yehoyakim nunca nos encontró. Murió después de reinar once años y fue sucedido por su hijo Yehoyaquín, un adolescente de 18 años de edad. Tres meses después, Nabucodonosor, el rey de Babilonia depuso a Yehoyaquín y lo exiló a  Babilonia, junto con muchos nobles y personas de familias distinguidas. También se llevó todo el tesoro del palacio y los utensilios de oro y plata del Templo. Antes de regresar a Babilonia, Nabucodonosor nombró rey a Zedequías, tío del rey depuesto, y le exigió que pague un tributo anual.

 

Una mañana, durante el reinado de Zedequías, vi que Jeremías cargaba un yugo en el cuello. No me sorprendió ya que yo ya estaba acostumbrado a las excentricidades de mi maestro y amigo, pero, por curiosidad, quise entender porque lo hacía.

 

—He notado que estás cargando un yugo, Jeremías. ¿Me podrías decir por que lo haces?—le pregunté.

 

—El yugo que cargo simboliza el cautiverio de los que han sido exilados a Babilonia—me contestó.

 

Durante los días siguientes Jeremías fue a todas partes con el yugo. No se lo quitaba ni de día ni de noche. Un día, paseando por las calles de Jerusalén, vimos a un gentío escuchando a un predicador. Nos acercamos y vimos que era un hombre llamado Jananyah ben Azur, cuya la intensa antipatía a Jeremías no era un secreto. Personalmente, creo que su odio se debía a celos profesionales ya que Jananyah se consideraba a si mismo tan profeta como lo era Jeremías.

 

—Así dice el Señor, Dios de Israel, "Quebraré el yugo del rey de Babilonia. En dos años traeré de regreso a Jerusalén todos los utensilios del Templo que Nabucodonosor se llevó a Babilonia. También traeré al rey Yehoyaquín y a todos los que fueron llevados al exilio." Veo que está con nosotros el charlatán de Jeremías cargando un yugo. ¡Yo romperé ese yugo para simbolizar que Dios romperá el yugo de Babilonia!—exclamó Jananyah, y, sin perder un momento, fue adonde estaba Jeremías y le rompió el yugo.

 

—Lástima que no traje mi cajón—me murmuró Jeremías en el oído, e, inmediatamente, con voz retumbante, empezó a despotricar contra Jananyah.

 

 — ¡Eres un profeta falso, y las esperanzas que das al pueblo son también falsas! Tú acabas de romper un yugo de madera, pero Dios pondrá un yugo de hierro en los cuellos de todas las naciones para que todos sirvan a Nabucodonosor. ¡Dios te castigará! ¡Morirás antes de un año!

 

En el cuarto año del reinado de Zedequías, el rey realizó una visita oficial a Babilonia acompañado de oficiales de la corte, entre los cuales estaba mi hermano Seraya. Mi hermano llevó con él un pergamino donde yo había escrito todas las desgracias que Babilonia sufriría de acuerdo a lo que me dictó Jeremías. Le di instrucciones de leer el libro en Babilonia, y, luego de terminarlo, debía amarrarlo a una piedra y tirarlo al río Eufrates.

 

Mi hermano regresó de Babilonia y nos contó que los exilados estaban confusos, deprimidos y no sabían que hacer con ellos mismos. Jeremías lo escuchó con atención, y, después de que mi hermano se despidió, me dictó una carta:

 

Así dice el Dios de Israel a todos los que fueron llevados cautivos de Jerusalén a Babilonia: construyan casas y vivan en ellas, planten jardines y árboles frutales y coman de esa fruta. Cásense y tengan hijos e hijas, y encuentren esposas para sus hijos y esposos para sus hijas, para que ellos tengan hijos e hijas, y ustedes aumenten y no disminuyan. Trabajen para el progreso de la ciudad a la cual yo causé que ustedes fueran llevados cautivos, y recen a Dios por la paz de esa ciudad, porque en su paz ustedes tendrán paz.

 

No permitan que los profetas y adivinadores que viven entre ustedes los engañen. No presten atención a sus fantasías porque ellos son profetas falsos. Yo no los he enviado.

 

Luego de setenta años en el exilio yo haré que regresen a Jerusalén. Allí ustedes me rezarán y yo los escucharé. Los traeré de todas las naciones donde hoy se encuentran.

 

Shemayah, uno de los exilados, se dio por aludido en la mención que Jeremías hizo de falsos profetas, y escribió una carta a Zefanyah, el Sumo Sacerdote en Jerusalén, en la cual acusaba a Jeremías de loco y pedía que lo encierren. Zefanyah le leyó la carta a Jeremías.

 

—Así dice Dios: "Castigaré a Shemayah por ser un falso profeta y por escribir mentiras"—fue la respuesta de Jeremías.

 

Durante nueve años Zedequías pagó el tributo a Babilonia hasta que decidió no pagar más. Cuando Jeremías se enteró de la decisión del rey fue inmediatamente a hablarle.

 

—Su Majestad, el hecho de no pagar el tributo a Babilonia significa rebelarse contra Nabucodonosor. Es un error fatal. Si usted no renueva inmediatamente el pago del tributo, Nabucodonosor nos invadirá y castigará. Aunque esto le suene a traición, es mi deber decirle que Dios luchará al lado de los babilonios, y los utilizará como instrumento para castigarnos por nuestros pecados y nuestra idolatría. Toda resistencia será inútil.

 

A pesar del acertado consejo de Jeremías, el rey no pagó el tributo. El resultado fue que Nabucodonosor invadió Yehudah con un poderoso ejército, y sitió Jerusalén. En un momento hubo esperanzas de que todo fuera a terminar bien cuando circularon rumores de que Egipto estaba enviando un ejército para ayudar a Yehudá, y el ejército de Babilonia se retiró.

 

—Baruj, el retiro del ejército de Babilonia es solamente táctico. Los egipcios no vendrán a ayudarnos. Nabucodonosor regresará y tomará la ciudad. He decidido irme al campo—me dijo Jeremías.

 

Lo acompañé hasta la puerta de la ciudad y me despedí de él. Vi que un centinela se le acercó y le gritó en una voz tan alta que yo, aunque ya estaba a alguna distancia, lo escuché claramente.

 

— ¡Desertor! Quieres salir de la ciudad para unirte a las tropas de Nabucodonosor. ¡Estás detenido!

 

El centinela llevó a Jeremías a sus jefes. Estos al escuchar el informe del centinela golpearon duramente a Jeremías y lo metieron en un calabozo subterráneo en una casa que habían convertido en prisión. Allí estuvo muchos días hasta que el rey dio orden de que lo trajesen secretamente al palacio.

 

— ¿Has recibido alguna palabra del Señor?—preguntó el rey.

 

—Si, Su Majestad. Me ha dicho que le entregará al rey de Babilonia—contestó Jeremías. — ¿Qué crimen he cometido para que me encarcelen? Le ruego que no me envíe de regreso al calabozo. Yo moriré si me envían allí nuevamente.

 

El rey ordenó que llevasen a Jeremías al patio de la guardia y que le diesen diariamente una porción de pan. Allí Jeremías siguió predicando a quien estuviese dispuesto a escucharlo. Funcionarios del palacio que lo escucharon fueron a hablar con el rey.

 

—Su Majestad, hemos escuchado la prédica de Jeremías. Dijo que quien se quede en la ciudad morirá por la espada, por el hambre o por la peste, y que era preferible que nos rindamos a los babilonios. Ese hombre es un traidor que merece la muerte por destruir la moral de nuestra gente—denunciaron los funcionarios.

 

—Se lo entregó a ustedes. No tengo ánimo para oponerme—dijo el rey.

 

Los funcionarios fueron al patio de la guardia, amarraron con cuerdas a Jeremías y lo bajaron a la cisterna del patio que estaba llena de lodo. Jeremías se hundió en el barro hasta la cintura.

 

Uno de los eunucos del rey, un etiope llamado Ebed-Melej, vio lo que pasó y fue a hablarle al rey.

 

—Su Majestad, lo que han hecho con Jeremías es una injusticia. Lo han metido en una cisterna donde morirá de hambre—dijo Ebed-Melej.

 

—Lleva a unos hombres contigo y saca al profeta de la cisterna antes de que muera—contestó el rey.

 

El eunuco fue al depósito de ropa del palacio y sacó de allí ropa vieja y trapos. Los amarró para formar una soga y echó un extremo a la cisterna.

 

—Agárrate fuerte de la soga para que podamos sacarte de allí—gritó el eunuco a Jeremías. Los hombres sacaron a Jeremías de la cisterna y lo llevaron a la presencia del rey.

 

—Te voy a hacer una pregunta y quiero que me contestes con toda franqueza—dijo el rey.

 

—Si respondo a su pregunta lo más probable es que Su Majestad me haga matar. Y si le doy un consejo, ya sabemos que no me hará caso—respondió Jeremías.

 

— ¡Juro que no te mataré!—exclamó el rey.

 

—Así dice el Dios de Israel: Si Su Majestad se rinde al rey de Babilonia salvará su vida y la ciudad no será destruida. Si no se rinde usted morirá y la ciudad será incendiada—contestó Jeremías.

 

—Tengo miedo de que los babilonios me entreguen a los judíos que se han pasado a su lado y estos me torturen.

 

—No lo entregarán. Obedezca la voz de Dios y todo le irá bien.

 

—Jeremías, todo lo que hemos hablado aquí debe quedar en secreto, pues de lo contrario morirás. Si los funcionarios del palacio te preguntan de qué hablamos, diles que viniste a suplicarme que no te envíe de regreso a la prisión.

 

Jeremías permaneció en el patio de la guardia hasta el día cuando el ejército babilónico abrió una brecha en la muralla de Jerusalén y conquistó la ciudad. El asedio de la ciudad había durado un año y medio.

 

El rey Zedequías huyó durante la noche, escapando del palacio por la puerta del jardín. Los babilonios lo persiguieron y le dieron alcance cerca de Jericó. Lo capturaron y lo llevaron a presencia del rey Nabucodonosor, quien se encontraba en Riblah, en la región de Jamat. El rey de Babilonia hizo matar a los hijos de Zedequías y a los nobles de Yehudá ante los ojos de Zedequías. Luego, hizo que le saquen los ojos, y lo envió encadenado a Babilonia.

 

Nebuzaradán, el comandante del ejército de Babilonia, quemó el Templo, el palacio, las mansiones de los nobles y de los ricos, y destruyó las murallas de la ciudad. Exiló a todos los sobrevivientes a Babilonia, excepto a la gente más pobre que quedó en el país para cultivar los campos. El reino de Yehudá fue declarado provincia del imperio de Babilonia.

 

El rey Nabucodonosor dio instrucciones personales a Nebuzaradán para que no hiciera daño a Jeremías y le concediese cualquier pedido que el profeta le hiciera. Jeremías fue sacado de la prisión y entregado al cuidado de Gedaliah ben Ajíkam, a quien los babilonios habían nombrado gobernador. Gedaliah llevó a Jeremías y a otros sobrevivientes, yo entre ellos, a Mizpeh, a la que hizo capital de la provincia, ya que Jerusalén había sido destruida.

 

Gedaliah pidió a los comandantes del derrotado ejército de Yehudá que sirviesen al rey de Babilonia. Esto dio motivo a que varios de los ex oficiales conspirasen para matar a Gedaliah por considerarlo colaborador del enemigo.

 

Gedaliah fue asesinado pocos meses después. Los refugiados que estaban en Mizpeh consultaron con Jeremías sobre lo que debían hacer, si quedarse en el país o escapar a Egipto. Jeremías les aconsejó permanecer en el país. Los refugiados, sospechando que el profeta hablaba así instigado por Babilonia, decidieron hacer caso omiso del consejo de Jeremías, y huyeron a Egipto, forzando a Jeremías y a mí a ir con ellos contra nuestra voluntad.

 

Tan pronto llegamos a la ciudad egipcia de Tajpanjes, Jeremías fue a la plaza de la ciudad donde estaban reunidos los refugiados y los judíos que residían en la ciudad desde hacía muchos años.

 

—No crean ustedes que habiendo llegado a Egipto han escapado del largo brazo de Nabucodonosor. El rey de Babilonia también conquistará Egipto. Respecto a los judíos que viven en esta ciudad he escuchado que ustedes rinden culto a una diosa a la cual llaman "Reina del Cielo"…

 

—Continuaremos rindiendo culto a la diosa porque el Dios de Israel no ha protegido al reino de Yehudá—interrumpió uno de los judíos residentes en Tajpanjes.

 

—Si ustedes piensan así, Dios los castigará y ustedes morirán por la espada y por…

 

Jeremías no logró terminar su frase porque la gente lo apedreó hasta matarlo. Así murió mi  maestro, mi mentor, mi amigo, el infeliz y sufrido profeta Jeremías.

 

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Ultima modificacion el Viernes, 24 de Marzo de 2017 14:01

comentarios  

 
0 #4 Alexander Castro Lunes, 03 Abril 2017
Gloria a Dios para siempre....!
Hay cosas que hacemos, que son necesarias aunque causen problemas. Cuando decidí seguír al Señor, mi familia se levantó contra mi, esta decisión no trajo paz a mi vida.
Nuestros hnos Judíos, tienen que seguir luchando y derrotando los gigantes que se oponen contra ellos.
Felicito al señor David Mandel por estos importantisimos reportes.
Nosotros estamos obligados a convertirnos en portavoces de estos artículos y hacer "eco" de ellos ya que deudores somos del pueblo de Israel. Cumpliendo con esto, muchos que no conocen ni siquiera la historia de este pueblo, tendrán que convencerse que Israel es una bendición para la humanidad.
Shalommmmmm....!
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0 #3 CHEO CHIRINOS Lunes, 27 Marzo 2017
EL DIOS DE ABRAHAM TE SIGA DANDO SABIDURIA MI HNO DAVID, GRACIAS POR COMPARTIR TUS CONOCIMIENTOS CON NOSOTROS A TRAVES DE ESTE MEDIO. QUE TODA LA GLORIA SEA PARA NUESTRO DIOS.
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0 #2 Alexander Vizcuña Sábado, 25 Marzo 2017
Excelente...
La columna escrita es un poco larga, pero maravillosament e enriquecedora.
Una vez más Muchas gracias Don David Mandel por sus excelentes enfoques.
Juan 8:32 La Biblia
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0 #1 saul adarme Viernes, 24 Marzo 2017
Dios les bendiga
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